Historia
Érase en la ciudad de Huancayo cuando Mamalucha aprendió a preparar platos típicos huancaínos; a sus amigos y familiares les agradaba su buena sazón y es así que decidió salir a vender comida todos los domingos en la calle Lima (cerca de la Feria Dominical), donde llegó a ser muy reconocida por los exquisitos platos que preparaba, eran infaltables: El Mondongo o Patasca, La Pachamanca, el Picante de cuy, el Chupe Verde y el Hualpachupe.
Fue un 3 de marzo del año 1973 cuando el amor por la cultura andina y la identidad huancaína hizo que el descendiente de Mamalucha junto a su pareja decidieran construir un lugar cálido y acogedor, decorado con artesanías, donde se difunda el arte, la cultura, la gastronomía y la música andina, fue así que Mamalucha compartió con ellos los secretos de las preparaciones que ella había desarrollado, naciendo así: “Huancahuasi, Delicioso Sabor Andino”.
Con el tiempo, la familia fue creciendo, viviendo entre cocinas, amigos y clientes, trabajando todos en seguir lo que Mamalucha había visionado que sería un gran éxito… Años después la expansión se inició sola y los nietos de Mamalucha decidieron abrir Huancahuasi en Lima, con el mismo objetivo: Llevar el amor y la cultura andina hacia la capital: El arte, la música, la comida y el quechua, eran piezas claves para que las personas entendieran el significado de Huancahuasi. Lograron así los nietos unos de los anhelos de Mamalucha, que su sazón y su trabajo, siga con su familia y que además llegue a más personas.
Y así es Huancahuasi, tu casa, donde tu corazón se sentirá abrigado y reconfortado. Nuestra historia está llena de perseverancia, amor, identidad, logros, alegría y orgullo por nuestra cultura andina. Que se manifiesta en tres bases:
Amor por la familia Amor por el servicio Amor por la Cultura Andina
Con esta base honramos nuestro su legado andino y honramos a Mamalucha cada día que se inicia nuestro servicio. El futuro para nosotros es seguir acercando la cultura andina a todos los que deseen vivirla o revivirla y llegar a más personas para hacerles sentir como si estuvieran de nuevo en casa.
Ahora, luego de 50 años de esta travesía los invitamos a seguir difundiendo lo vivido y lo sentido aquí, haciendo partícipe incluso a personas que no tuvieron ningún contacto anteriormente con nuestra cultura andina para que lo disfruten, lo sientan y lo vivan de la misma manera que todos nosotros.
